Mi entrevista a Carlos Castaneda
En este camino confirmé algo que él quiso negar, influido por su propia sombra, con la que tropezó en el umbral desde el que vislumbró el lado activo del infinito, pero que, al final, no pudo atravesar: los linajes nahuálicos existen y están más vivos que nunca.
Lo que sigue no es solo un documento histórico. Es el testimonio de un viaje que continúa inspirando a quienes sepan escuchar el llamado de El Poder.
“La espiritualidad es una idea vacía”
Daniel Trujillo Rivas dialoga con Carlos Castaneda
Enfrentarse a Carlos Castaneda es una de esas situaciones en que la mitad de uno quiere salir corriendo y la otra mitad está petrificada. Es que su figura se recorta apenas visible en medio de la penumbra del misterio.
Después de todo, son 30 años de leyendas y mitos los que rodean a este escritor inclasificable. Tanto más difícil que mantener el aplomo en un supuesto encuentro con Castaneda es comprender el mundo de Don Juan a través de sus libros o los de sus compañeras Taisha Avelar y Florinda Donner. Contar con una entrevista a Carlos Castaneda es un honor y a la vez un desafío cognitivo, aunque no se haya realizado cara a cara.
Después de protagonizado uno de los fenómenos editoriales más importantes del siglo, después de revolucionar las ideas sobre la cultura de América Precolombina, después de desaparecer por 30 años y de su regreso para proclamar a los cuatro vientos la buena nueva del mundo de su maestro indio, el Nahual Castaneda, debe enfrentarse a que en sus lectores subsisten las mismas preguntas del comienzo. ¿Quién es Castaneda? ¿Antropólogo? ¿Escritor dotado? ¿Aprendiz de brujo? Pero también han comenzado a surgir nuevas interrogantes, principalmente entre quienes han buscado en el nahualismo una guía práctica para sus vidas. ¿Qué encierran las enseñanzas de Don Juan? ¿Cuál es su valor pragmático? Armado de esta batería de interrogantes, hace poco tuve la oportunidad de acercarme a las faldas de la montaña desde cuya cumbre se vislumbra el mundo de Don Juan.
La metáfora sirve, puesto que para poder conseguir un mínimo de comprensión de todo lo que el nahualismo encierra habría que remontar a alturas insospechadas y llenas de peligros. En lo alto de la cumbre estaba Castaneda y sin subir mucho ni llegar a acercarme, le envíe este mensaje. Él tuvo la gentileza de atenderlo.
La entrevista
Quizá algunos que lean esta entrevista podrán extrañarse. La mayoría cree todavía que Castaneda vive escondido o en otras dimensiones.
Yo no tengo el placer de conocerlo personalmente, pero puedo asegurar que es tan real, tan de carne y hueso y tan común y corriente como cualquiera que haya dedicado su vida al espíritu. Uno solo tendría que hacer lo mismo para acercársele.
Conectarse con Castaneda no fue fácil, considerando que se trata de alguien que borró su historia personal y que hasta un escritor no brujo se esconde de sus fanáticos seguidores.
Pensar en encontrarlo era iluso. Un amigo mío que vive en Francia, lee el Tarot y hace películas y cómics, fue quien me indicó cómo orientar mi búsqueda correctamente, no en el mundo externo, sino en el mundo interno. Entonces, como en todos los cuentos, encontré que siempre había tenido al alcance de la mano lo que estaba persiguiendo.
Tanto tiempo
que te andaba encontrando y no te podía buscar, dice mi amigo.
Carlos Castaneda tuvo la generosidad de contestar estas preguntas. Son mis preguntas, pero confío en que interpreten a la mayor cantidad de personas posible.
Ciertamente, sus respuestas servirán de todas maneras a quienes tengan el poder personal suficiente. Creo que aquí está todo lo que uno podría necesitar saber. De modo que he omitido las interpretaciones, explicaciones o introducciones inútiles.
Espíritu y Antropología
-Señor Castaneda, durante años usted permaneció en el más absoluto anonimato. ¿Qué le ha impulsado a dejar esa condición para dedicarse hoy a difundir públicamente las enseñanzas que, junto a sus tres compañeras actuales, recibió del nahual Juan Matus?
-Lo que nos obliga a difundir las ideas de Don Juan Matus es la necesidad impostergable de mostrar lo que él nos enseñó. Yo y sus otras tres estudiantes hemos llegado a la unánime conclusión de que el mundo que nos presentó don Juan Matus está al alcance de los medios perceptivos de todos los seres humanos.
Argüimos entre nosotros cuál sería el camino adecuado. Permanecer en el anonimato como Don Juan nos propuso, esto no encontraba entre nosotros un eco placentero. El otro camino disponible era el de difundir las ideas de Don Juan, un camino inmensamente más peligroso y agotador, pero el único que creemos que tiene la dignidad con la que Don Juan embebió sus enseñanzas.
-Considerando que usted ha dicho que la acción de un guerrero es impredecible, y de hecho así lo hemos comprobado durante tres décadas, ¿podemos esperar que esta etapa pública suya se prolongue en el tiempo? ¿Hasta cuándo?
-No hay manera de establecer un criterio temporal para nosotros. Vivimos de acuerdo con las premisas propuestas por Don Juan y jamás nos apartamos de ellas. Don Juan nos dio el terrible ejemplo de un hombre que vivía como él lo describía, el de un hombre monolítico que no tiene dos caras, y digo que es un ejemplo terrible porque es lo más difícil de emular.
Ser monolítico y al mismo tiempo tener la flexibilidad para encarar lo que fuera, era la manera de vivir de Don Juan. Dentro de estas premisas lo único que se puede ser es un conducto impecable. Uno no es el jugador de esta partida de ajedrez cósmico, uno es simplemente una ficha del ajedrez.
Quien decide todo es una fuerza impersonal consciente que los brujos llaman el intento o el espíritu.
-Según he podido comprobar, la antropología ortodoxa resta credibilidad a su obra, lo mismo que los pretendidos defensores del patrimonio cultural precolombino de América. Subsiste la creencia de que su obra es sólo el fruto de un talento literario, por cierto, excepcional, mientras que otros sectores lo acusan de doble estándar porque supuestamente su estilo de vida y sus actividades son contrarios a lo que la mayoría espera de un chamán. ¿Cómo puede zanjar estas suspicacias?
-El sistema cognitivo del hombre occidental nos fuerza a movernos a través de ideas preconcebidas. Basamos nuestros juicios en algo que es siempre a priori, por ejemplo, la idea de lo ortodoxo. ¿Qué es la antropología ortodoxa? ¿La que se enseña en el aula? ¿Cuál es la conducta de los chamanes? ¿Ponerse plumas en la cabeza y bailar a los espíritus? Han acusado a Carlos Castaneda durante 30 años de querer un personaje literario simplemente porque lo que yo les reportaba no coincidía con el a priori antropológico.
Sin embargo, lo que me presentó Don Juan sólo podía caber en un campo de acción total y bajo tales circunstancias sucede muy poco o casi nada de lo preconcebido. Nunca he podido llegar a conclusiones acerca del chamanismo porque para hacer esto se necesita ser un miembro activo en el mundo de los chamanes. Es muy fácil para un científico social, digamos por ejemplo un sociólogo, llegar a conclusiones sociológicas acerca de cualquier tema relacionado con el mundo occidental.
Pero ¿cómo puede un antropólogo, que pasa lo más dos años estudiando otras culturas, llegar a conclusiones fidedignas acerca de ellas? Para adquirir membresía en un mundo cultural se necesita una vida entera. Yo he estado trabajando más de 30 años en el mundo cognitivo de los chamanes del México antiguo y sinceramente creo que no he llegado aún a adquirir la membresía que me permitiese llegar a conclusiones o siquiera proponerlas. He discutido acerca de esto con personas de diferentes disciplinas y siempre parecen entender y estar de acuerdo con las premisas que estoy exponiendo. Pero luego se dan vuelta y se olvidan de todo lo que acordaron y continúan manteniendo los principios académicos ortodoxos, sin importarles la posibilidad de un error absurdo en sus conclusiones. El sistema cognitivo nuestro parece ser impenetrable.
-¿Qué finalidad tiene el hecho de que usted se niegue a ser fotografiado, a que se grave su voz o se conozcan sus datos biográficos? ¿Podría algo de esto afectar y de qué manera los logros alcanzados en su trabajo espiritual? ¿No cree que sería útil para algunos sinceros buscadores de la verdad conocer quién es usted realmente como una forma de comprobar que sí es posible seguir el camino que usted pregona?
-En cuanto a fotografías y datos personales yo y los otros tres discípulos de Don Juan Matus seguimos sus directivas. La idea principal detrás de abstenerse de dar datos personales es muy simple para un chamán como Don Juan. Es imprescindible dejar a un lado lo que él llama la historia personal. Alejarse del yo es algo bastante engorroso y difícil.
Lo que buscan los chamanes como Don Juan es un estado de fluidez donde el yo personal no cuenta. Él creía que este hecho afecta indiscutiblemente a quien entra en ese campo de acción. Y afecta de una manera positiva aunque subliminal, ya que estamos acostumbrados a más no poder a fotografías, grabaciones, datos biográficos, todos ellos engendrados por la idea de la importancia personal. Él decía que es mejor no saber nada de un chamán. De ese modo en vez de una persona uno se encuentra con una idea sostenible, lo opuesto a lo que pasa en el mundo cotidiano, donde encontramos solo a personas con problemas psicológicos y sin ideas, y todas ellas repletos hasta el tope del yo, yo, yo.
Publicidad y tarea literaria
-¿Cómo deben entender sus seguidores la existencia de todo un aparataje comercial y publicitario al margen de su obra literaria en torno del conocimiento que usted y sus compañeras difunden? ¿Qué relación tiene usted realmente con Clear Green Incorporated y las otras empresas, Logan Productions, Toltec Artist? Me refiero a vínculos comerciales.
-A estas alturas de mi trabajo necesitaba yo a alguien que pudiera representarme en cuanto a la difusión de las ideas de Don Juan Matus. Clear Green es una corporación que tiene una gran afinidad con nuestro trabajo, lo mismo que Logan Productions y Toltec Artist. La idea de difundir las enseñanzas de Don Juan a un mundo moderno como el nuestro implica que el uso de los medios comerciales y artísticos que no están al alcance de mis recursos sean individuales, como corporaciones afines a las ideas de Don Juan, Clear Green Incorporated, Logan Productions y Toltec Artist, son capaces de proporcionarme los medios para difundir lo que quiero difundir.
El afán de las corporaciones impersonales es siempre dominar y transformar todo lo que se les presenta y adoptarlo a su propia ideología, de no ser por el sincero interés de Clear Green, Logan Productions y Toltec Artist, todo lo que Don Juan dijo habría ya sido transformado en otra cosa.
-Existe un sinnúmero de personajes que de una u otra manera se han colgado de usted para adquirir notoriedad pública. ¿Qué opinión le merece la acción de Víctor Sánchez, quien ha interpretado y reordenado sus enseñanzas para elaborar una teoría personal, o las afirmaciones de Ken Eagle Feather, quien asegura que ha sido escogido como discípulo por el mismísimo Don Juan, vuelto a esta dimensión solo para ello?
-Efectivamente hay una serie de personas que se titulan a sí mismos estudiantes míos o del mismo Don Juan, a quienes yo nunca he conocido y que puedo asegurar que Don Juan nunca conoció. Don Juan Matus estaba interesado exclusivamente en la perpetuación de su linaje de chamanes. Él tuvo cuatro discípulos que perduran hasta hoy. Tuvo otros que partieron con él.
Don Juan no estaba interesado en enseñar su conocimiento, lo hizo con sus discípulos a fin de que continuaran su linaje. Sus discípulos, como no pueden continuar el linaje de Don Juan, se han visto obligados a esparcir sus ideas. El concepto de maestro que enseña su conocimiento es parte de nuestro sistema cognitivo, pero no es parte del sistema cognitivo de los chamanes de México antiguo. Para ellos enseñar era un absurdo, transmitir su conocimiento a quienes iban a perpetuar la vida del linaje era otro asunto. El hecho de que hay una serie de individuos empeñados en usar mi nombre o el de Don Juan es simplemente una maniobra fácil para beneficiarse sin mucho trabajo.
-Consideremos el significado de la palabra espiritualidad como un estado de conciencia en la que los seres humanos son plenamente capaces de controlar las potencialidades de la especie, logró que se obtiene trascendiendo la simple condición de animal, por medio de un arduo acondicionamiento psíquico, moral e intelectual. ¿Está de acuerdo con esta afirmación? ¿Cómo se integra el mundo de Don Juan en este contexto?
-Para Don Juan Matus, como chamán pragmático y lleno de cordura, la espiritualidad era una idea vacía, era una aseveración sin fundamento que nos parece muy bella porque está incrustada en conceptos literarios y expresiones poéticas, pero no pasa de ahí. Los chamanes como Don Juan son esencialmente prácticos, para ellos solo existe un universo predatorio donde la inteligencia o la conciencia de ser son el producto de desafíos, de vida o muerte. Él se consideraba un navegante del infinito y decía que para navegar en lo desconocido como lo hace un chamán, uno necesita pragmatismo ilimitado, cordura sin medida y agallas de acero. En vista de todo esto Don Juan creía que la espiritualidad es simplemente una descripción de algo imposible de lograr bajo los patrones del mundo cotidiano y no un modo vivo de actuar.
-Usted ha señalado que su actividad literaria se debe a instrucciones de Don Juan, lo mismo que Taisha Avelar y Florinda Donner-. ¿Hacia qué objetivo se apunta aquello?
-El objetivo de escribir los libros fue dado por Don Juan, él aseveraba que si uno no es escritor, uno aún puede escribir, pero el escribir se transforma de una acción literaria en una chamanística. Quien decide el tema y el desarrollo de un libro no es la mente del escritor sino una fuerza que los chamanes consideran como la base del universo y la llaman el intento. Es el intento quien decide la producción de un chamán, sea literaria o cualquier otra.
De acuerdo con Don Juan, un practicante de chamanismo tiene el deber, la obligación de saturarse con toda la información posible. El trabajo de un chamán es el de informarse de una manera plenaria de todo lo posible relacionado con el tópico de su interés. El acto chamanístico consiste en abandonar todo interés de dirigir el curso que tal información tome. Quien arregla las ideas que nacen de tal fuente de información no es el chamán, decía Don Juan, es el intento. El chamán es simplemente un conducto impecable. El escribir era para Don Juan un desafío chamanístico, no una tarea literaria.
-¿Tiene planes inmediatos en esta línea otros libros por ejemplo?
-Hay una serie de libros en producción en estos momentos. La corporación Clear Green como editorial está por publicar un libro sobre tensegridad y otro sobre el silencio interno. Taisha Avelar y Florinda Donner y Carol Tiggs tienen también proyectos que están a punto de determinarse.
Comparar y comprobar
-Si me permite la siguiente afirmación, su obra plantea conceptos estrechamente relacionados con las doctrinas filosóficas orientales, pero resulta contradictoria con lo que se conoce de la cultura indígena mexicana. ¿Dónde se encuentran las similitudes y diferencias entre una y otra?
-No tengo la menor idea, no soy un erudito ni en lo uno ni en lo otro. Mi trabajo es un reporte fenomenológico de un mundo cognitivo al que me introdujo Don Juan Matus, desde el punto de vista de la fenomenología como un método filosófico, no es posible llegar a aseveraciones relacionadas con el fenómeno bajo escrutinio. El mundo de Don Juan es tan vasto, misterioso y contradictorio que no se presta para un ejercicio de exposición lineal, a lo más se puede describir y eso haciendo un esfuerzo supremo.
-Asumiendo que las enseñanzas de Don Juan han pasado a formar parte de la literatura ocultista, ¿qué opinión te merecen otras enseñanzas de este grupo? Por ejemplo, las filosofías masónicas y Rosacruz, el hermetismo y disciplinas tales como la Cábala, el Tarot y la Astrología, comparándolas con el Nahualismo. ¿Ha tenido alguna vez o mantiene contacto con alguna de estas vertientes o con sus cultores?
-De nuevo, ni la menor idea de cuáles son las premisas, los puntos de vista, los temas de tales disciplinas. Don Juan nos presentó el problema de navegar en lo desconocido y esto nos toma todo el esfuerzo posible.
-Algunos de los conceptos de su obra, como el punto de encaje, las emanaciones de energía que componen el universo, el mundo de los seres inorgánicos, el intento, el acecho y el ensueño, tienen una contrapartida en el conocimiento occidental. Por ejemplo, ¿hay quienes ven en el hombre como huevo luminoso una expresión del aura?
-No, nada de lo que Don Juan nos enseñó parece tener una contrapartida en el conocimiento occidental que yo sepa. Una vez, cuando Don Juan aún estaba presente, pasé un año entero en búsqueda de gurús, maestros, sabios que me dieran un indicio de lo que estaba haciendo. Quería yo saber si había algo en el mundo de aquel día que fuera similar a lo que Don Juan decía y hacía. Mis recursos eran muy limitados y sólo me llevaron a conocer a los maestros establecidos, que tenían millares de seguidores y desgraciadamente no pude encontrar nada de similitud.
-Concentrándonos ahora específicamente en su obra, sus lectores nos encontramos con Carlos Castaneda, diferentes. Primero, a un académico occidental algo inepto y permanentemente desconcertado ante el poder de ancianos indios como Don Juan y Don Genaro, principalmente en las enseñanzas de Don Juan, Una realidad aparte, viaje a Ixtlán, relatos de poder y el segundo anillo de poder. Luego con un aprendiz de chamán avezado en el don del águila, el fuego interno, el conocimiento silencioso y sobre todo en el arte de ensoñar. Si está de acuerdo con esta apreciación, ¿cuándo y cómo desapareció uno para dejar paso al otro?
-No me considero ni chamán, ni maestro, ni estudiante avezado de chamanismo, ni tampoco me considero un antropólogo científico-social del mundo occidental. Mis presentaciones han sido todas descripciones de un fenómeno imposible de discernir bajo las condiciones del conocimiento lineal del mundo occidental. Jamás pude dar a lo que me enseñaba Don Juan una explicación de causa y efecto o la posibilidad de predecir lo que él iba a decir o lo que iba a pasar. Bajo estas condiciones, el paso de un estado a otro es subjetivo y no algo elaborado o producto de premeditación o sabiduría.
-En su obra es posible encontrar episodios francamente increíbles para la mentalidad occidental. ¿Cómo podría alguien no iniciado comprobar que son verdaderas esas realidades aparte, toda vez que usted así lo sostiene?
-Se puede comprobar de una manera muy simple, prestando el cuerpo entero en vez del intelecto. Al mundo de Don Juan no se puede entrar intelectualmente como un diletante en pos de un conocimiento rápido y pasajero, ni tampoco se puede comprobar nada en él. Lo único que se puede hacer es llegar a un estado de conciencia acrecentada que nos permita percibir el mundo que nos rodea de una manera más amplia. En otras palabras, la meta del chamanismo de Don Juan es romper los parámetros de la percepción histórica y cotidiana y entrar a percibir en lo desconocido. De allí que él se llamaba a sí mismo un navegante del infinito. Él sostenía que más allá de los parámetros de la percepción diaria está el infinito. Llegar a eso era la directiva de su vida, y puesto que él era un chamán extraordinario, nos inculcó a nosotros cuatro tal como deseó.
Nos forzó a trascender el intelecto y encarnar el concepto de la ruptura de los parámetros de la percepción histórica. Percepción de energía.
-Usted sostiene que la característica básica de los seres humanos en su condición de perceptores de energía señala el movimiento del punto de encaje como un imperativo para percibir energía directamente. ¿Para qué puede servir eso a un hombre del siglo XXI? ¿Cómo ayuda la consecución de esta meta para la superación espiritual, según el concepto antes definido?
-Los chamanes como Don Juan sostienen que todos los seres humanos poseemos la capacidad de percibir energía directamente a medida que fluye en el universo. Consideran que el punto de encaje como ellos lo llaman es un punto que existe en el campo de energía total del hombre. En otras palabras, cuando un chamán percibe a un hombre como energía que fluye en el universo, ve a una bola luminosa. En esa bola luminosa el chamán puede ver un punto de gran brillo que está situado a la altura de los omóplatos y a la distancia de más o menos un metro detrás de ellos. Los chamanes sostienen que allí es donde se realiza la percepción, que la energía que fluye en el universo se transforma allí en datos sensoriales y que estos datos sensoriales son luego interpretados para dar como resultado el mundo de la vida cotidiana. Los chamanes mantienen que se nos enseña a interpretar, por lo tanto se nos enseña a percibir.
El valor pragmático de percibir la energía directamente a medida que fluye en el universo para el hombre del siglo XXI o del siglo I es el mismo. Le permite ampliar los límites de su percepción y utilizar dentro de sus medios ambientales tal ampliación. Don Juan decía que sería extraordinario ver directamente la maravilla del orden y el caos del universo.
-Además de sus tres compañeras, los asistentes a sus seminarios han coincidido y conocido a otro grupo de personas como los chacmoles, las rastreadoras de energía, los elementos, el Explorador azul. ¿Quiénes son ellos? ¿Se trata de una nueva partida de videntes dirigida por usted? Si es así ¿cómo podría alguien integrarse a este grupo de aprendices?
-Cada una de esas personas de las que usted pregunta son seres definidos que Don Juan Matus como director de su linaje nos encargó esperar. Él predijo la llegada de cada uno de ellos como parte integral de una visión, puesto que su linaje no podía continuar debido a configuraciones energéticas propias de sus cuatro estudiantes.
La misión de ellos se transformó de perpetuar su linaje a cerrarlo, si fuera posible con broche de oro. Nosotros no estamos en posición de cambiar esa directiva. No podemos buscar ni aceptar aprendices o miembros vigentes de la nueva visión de Don Juan.
Lo único que podemos hacer es acceder a los dictámenes del intento. El hecho de que se estén enseñando los pases mágicos guardados con tanto celo por tantas generaciones es una muestra de que sí se puede llegar a ser parte de esta nueva visión de una manera indirecta, a través de la práctica de la tensegridad y de la observación de las premisas del camino del guerrero.
-Usted y sus compañeras han centrado la difusión pública de sus enseñanzas en parte de Estados Unidos, principalmente California y en México. ¿Podrán otros países del continente americano acceder a ellas directamente de ustedes? ¿Qué posibilidades hay de que acepten las invitaciones que se les han formulado desde Latinoamérica? ¿De Chile en concreto para que ofrezca seminarios en estas regiones?
-En estos momentos estamos en una posición crucial para poder ensanchar el campo de acción de los seminarios hasta alcanzar otros países de Latinoamérica. Los planes de la Corporación Clear Green incluyen para el año 1997 extensos viajes por toda Latinoamérica.
-En Lectores del infinito usted ha utilizado el término navegación para definir lo que los brujos hacen. ¿Están prontos a izar velas y levar anclas para iniciar el viaje definitivo? ¿Acabará con ustedes el linaje de guerreros toltecas depositario de este conocimiento?
-Sí, efectivamente el linaje de Don Juan acaba con nosotros.
-Incluye el camino del guerrero el trabajo espiritual de la pareja, como se encuentra en otras vertientes?
-El camino del guerrero incluye todo y a todos. Puede haber una familia entera de guerreros impecables. La dificultad está en el terrible hecho de que las relaciones individuales están basadas en inversiones emocionales, las cuales se desmoronan en el momento en que el practicante realmente practica lo que aprende. Por lo regular en el mundo diario las inversiones emocionales nunca son revisadas y vivimos una vida entera esperando que nos correspondan. Don Juan decía que mi manera de vivir y de sentir era descrita de una manera muy simple. Yo solo doy lo que me dan y que yo era un inversionista empedernido.
Todos vamos a morir
-Si alguien quisiera emprender un trabajo espiritual ajustándose al conocimiento difundido en sus libros, ¿a qué posibilidades de avance puede aspirar? ¿Qué recomendaciones formularía a quienes desean poner en práctica por propia cuenta las enseñanzas de Don Juan?
-No hay manera alguna de poner un límite a lo que uno puede lograr de un modo individual si es que el intento es un intento impecable. Las enseñanzas de Don Juan no son espirituales, lo repito de nuevo, puesto que esta cuestión ha salido a la superficie una y otra vez. La idea de la espiritualidad no encaja con la disciplina férrea del guerrero. Lo que más cuenta para un chamán como Don Juan es la idea del pragmatismo.
Cuando conocí a Don Juan, yo me creía un hombre práctico, un científico social lleno de objetividad y pragmatismo. Él acabó con mis ínfulas y me hizo ver que como verdadero hombre occidental yo no tenía nada de pragmático y nada de espiritual. Llegué a entender que yo simplemente repetía el vocablo espiritualidad para oponerlo a lo mercenario del mercantilismo de la vida diaria, y a ese afán yo le llamaba espiritualidad.
Cuando Don Juan me exigió llegar a una conclusión, a una definición de lo que yo consideraba espiritual, me di cuenta de que él estaba en lo cierto, yo no sabía lo que decía. Suena un poco petulante decir lo que estoy diciendo, pero no hay otra manera de decirlo. Lo que quiere un chamán como Don Juan es el engrandecimiento de la conciencia de ser, esto es, poder percibir con todas las posibilidades humanas de percepción, lo que implica una labor descomunal y un propósito sin medida, cosas que no pueden ser suplidas por la espiritualidad en el mundo occidental.
-¿Hay algo que le gustaría explicarnos a los sudamericanos? ¿Quisiera exponer otros planteamientos además de los formulados?
-No tengo nada más que añadir. Todos los seres humanos estamos en el mismo nivel. Al comienzo de mi aprendizaje con Don Juan Matus, él trató de hacerme ver lo común de la situación del hombre. Yo, como sudamericano, estaba muy involucrado intelectualmente con la idea de la reforma social. Un día le planteé la pregunta, que yo creía era fatal. Le dije ¿cómo es posible, Don Juan, que usted permanezca impasible ante la situación espantosa de sus congéneres, los indios yaquis de Sonora? Yo sabía que un porcentaje de la población yaqui sufría de tuberculosis y que no tenía remedio por su condición económica. Sí, me dijo Don Juan, es una cosa muy triste, pero figúrate que también es muy triste tu situación y si tú crees estar en condiciones mejores que los indios yaquis, te equivocas. La condición del hombre en general es estar en un estado de espeluznante caos. Nadie está mejor que otro. Todos somos seres que vamos a morir y a menos que tomemos en cuenta cabal esta situación, no hay remedio para nosotros.
Este es otro punto del pragmatismo de los chamanes, el darse cuenta de que somos seres que vamos a morir. Dicen ellos que, al hacerlo, todo adquiere una medida y un orden trascendental.
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